Leandro Colmenares
A Luna no le daba ni rabia ni pereza. Simplemente no tenía ganas de caminar
Broncíneo Naranjo
... las flores de la lejanía volverán a crecer, pero ya no habrá nadie para
Camilo Castillo Rojas
Si te llegan a preguntar, solo diles que soy profesor— me dijo mi papá antes
Broncíneo Naranjo
¿Se diferencia en algo que sea un perro o un humano el que se coma
Camilo Castillo Rojas
Las dos practicantes se encuentran de pie frente a su clase de cuarto grado. Me
Broncíneo Naranjo
El chiflado vagó pasada la medianoche por los parques de la ciudad, mientras desarrollaba estos
Broncíneo Naranjo
La noche se hace cuando los ojos encandilados ya no pueden permanecer abiertos; la noche
Broncíneo Naranjo
Entre tantos hombres llegó el comandante de la compañía. Sacó de su abrigo un papel,
Camilo Castillo Rojas
Si hubiéramos respondido la llamada a tiempo, si yo hubiera leído la señal de aquella
Broncíneo Naranjo
El Virrey agonizaba, la gente lo rodeó, acercaron sus oídos a los murmullos. Mi fin.