Sección: Sin ataúd
Broncíneo Naranjo
Nació en 1995
Flor de lejanía
Broncíneo Naranjo
En su cima, el monte Dola está cubierto por nieve perpetua; en el valle que lo rodea no hay ningún asentamiento humano. Durante la primavera, los hombres viajaban hasta el Dola para buscar la flor de nieve o flor de lejanía. Crece desde la base del monte hasta donde la capa de la nieve no es superior a un centímetro de espesor.
Nieve vegetal.
El color blanco de la flor se debe a la vellosidad cristalina que la recubre y protege sus pétalos carnosos y delicados de las bajas temperaturas.
–Si morimos en tierra enemiga, ¿no crecerá nuestra flor en sus tierras?
–Sembraremos la semilla en tierras que serán nuestras. Las embelleceremos para nuestros hijos y nietos.
Los hombres la colocaban en el ojal del bolsillo izquierdo de la guerrera, justo encima del corazón. Sólo se iba a la guerra cuando se llevaba en el pecho la flor.
En la montaña se construyeron senderos de piedra para que los visitantes no dañaran la vegetación ni el suelo de la zona. Cada hombre arrancaba una flor; todos eran conscientes de que no serían los únicos que irían a pelear. Sin embargo, las mujeres y los niños se abstenían de tocarlas.
Nieve que no se derrite.
Nieve que se seca.
Nieve que se chamusca.
El ejército del Imperio de Kuj, en los primeros años de guerra, se paseó por el continente destruyendo todo cuanto oponía resistencia a la expansión de las fronteras. Con el tiempo, el alto mando entró en una racha de malas decisiones militares y diplomáticas, el Imperio perdió aliados, territorio de importancia estratégica y económica, y finalmente, la guerra.
La derrota significó la devastación física e inmaterial del Imperio. Los victoriosos legislaron como crimen hablar kujin, ocuparon los territorios y destruyeron cualquier símbolo o estructura que recordara o hiciese alusión al pueblo kujieno. Al monte Dola se le prendió fuego. Un monte de ceniza.
Cantaban los soldados ebrios:
Infinita alegría
cuando después de llenar
de cabellos y ojos oscuros
los vientres de las kujas
me asomo a la ventana
y veo el Dola arder.
Las nubes próximas al monte se tiñen de negro y cuando el viento sopla fuerte pareciese que el monte fuese una duna que avanza. Pero el monte, a diferencia de quienes cegaron el manto, en cuyo interior guarda la vida, permanecerá. Los animales en busca de alimento empezarán a explorar tierras que no fueron arrasadas, las flores de la lejanía volverán a crecer, pero ya no habrá nadie para admirarlas u odiarlas; para entonces los humanos se habrán exterminado o extinguido, largado a otro lugar o convertido en un monte o flor.