Los amores destrozados. Capítulo 7
Ortiz vive al otro lado del barrio, por eso nadie lo conoce, por eso nadie
Memoria 56
Culto a la personalidad, antes que al libro. Raspé la última cucharadita de café del
Ninguna soberbia – Entrega 17
Un arroyo dibuja latitudes Carabela abandonada en el desierto Nematodos haciendo ondas en la alberca
Broncíneo Naranjo
Entre tantos hombres llegó el comandante de la compañía. Sacó de su abrigo un papel,
Camilo Castillo Rojas
Si hubiéramos respondido la llamada a tiempo, si yo hubiera leído la señal de aquella
Del huevo y la gallina
Cacareando al fastidio del ama, la gallina se dijo: ‘Hoy tampoco lo ha encontrado. Canto
Ninguna soberbia – Entrega 16
Hojas suspendidas Páginas oceánicas El muro verde y resbaloso y sin ladrillos desde donde miro
Memoria 55
Lou Andreas-Salomé presentó, el 7 o el 8 de septiembre de 1913, en Múnich, ante
La vorágine: el crimen perpetuo, una novela inconclusa
De haber tenido la suficiente entereza como escritor, Rivera habría guardado la obra hasta tomar
Broncíneo Naranjo
El Virrey agonizaba, la gente lo rodeó, acercaron sus oídos a los murmullos. Mi fin.