Autor: Germán Gaviria Álvarez
País: Colombia
Año: 2025
Palabras: 730 (sin el título)
Idioma: Español
Género: Mini ficción
Subgénero: mini ficción | cuento breve
Temas: IA | El Paraíso | la vergüenza
Ideas generadoras de este cuento: Escribí una primera versión de este cuentecito en 2010 Tenía seis páginas y pretendía seguir los pasos de mi cuento “Papiroflexista”, de 1988. Por esos días, había estado leyendo un libro de Pico de la Mirandola, que me sugirió la idea de que Dios podría ser La Bestia del Apocalipsis. Una bestia que tiene en sus manos el destino de la humanidad. Luego, en 2024, rescaté el cuentecito de la quemazón de manuscritos, creía que había algo interesante allí que valía la pena recuperar. El problema del cuentecito es que parecía una sinopsis de una película de Hollywood pos apocalíptica, y no me había dado cuenta de ello. En la versión final, sólo quedó como epígrafe una frase de de la Mirandola, nada más. Lo que se respira en todo el texto es de inspiración kafkiana.
Palabras clave: IA | El Paraíso | la vergüenza
Autores relevantes relacionados con este cuento:
Vergüenza
La expulsión del Paraíso no tuvo lugar en un momento
lejano en el tiempo, tiene lugar ahora mismo.
Franz Kafka
Dios o bestia, semejante a un camaleón.
Pico de la Mirandola
Registros de La Bestia se hallan en el Libro de los parsistas, en las runas de Egil Skallagrimson y en la Simbología primera de la isla de Onogoro, así como en el Libro sexto de Herodoto y en los Annales mundi de Tarcisio Josefo. En sus Cuadernos azules, hallados no hace mucho en Hamburgo, Pasteur también la llamó La Bestia. Igualmente está asociada con la tradición mística del sufismo y del hinduismo, siendo tanto el sumun del mundo espiritual como una alegoría del equilibrio terrenal. Los ángeles y las tropas de Cristo, han quedado en el suelo al resucitar La Bestia’, escribió Blake.
Aunque nadie la ha visto jamás. Una autoridad mundial revela:
Si bien miles de estatuillas con su imagen se hallan en todo el mundo, sólo una de estas representaciones es la verdadera: se trata de un espejo de diamante de 1 mm de espesor y 100 mm2, en cuyo interior se encuentra un ser hecho con miles de dobleces de papel que a veces tiene la figura de un ser humano y otras, la de un punto insignificante, pero de dimensiones infinitas a escala microscópica.
En los reportes holográficos presentados por todos los noticiarios, puede inferirse que su tamaño es ficticio y carece de forma y de simetría. Una IA ha mostrado un punto amorfo semejante a una papiroflexia del monte Fuji, en Japón; otra, un bicho de complejidad ciclópea y sistema digestivo perpetuo en donde almacenaría las vidas que ha devorado; otra IA ha dicho que se trata de una súper bacteria que viaja siempre a la velocidad de la luz, de ahí que no exista, ni vaya a existir jamás, una vacuna para enfrentarla.
A La Bestia también se le teme por su ubicuidad, por su alta capacidad de adaptación y por el uso inagotable de su poderío cuántico. Jóvenes de 0 a 10 años de edad, y personas mayores de 20 años, de todas las latitudes, sexo, raza y razón social, se desmayan al ser atacadas por La Bestia e inmediatamente entran en un estado de éxtasis que dura unos segundos. En seguida se desintegran hasta desaparecer por completo. No queda el más mínimo rastro biológico qué analizar.
Si La Bestia sigue atacando –no existe razón para se detenga–, de acuerdo con el nuevo modelo probabilístico oficial, en menos de una semana la población del planeta se reducirá a jóvenes entre los 10 y los 20 años. Cifra que, aunque significativa, sólo representa hoy el 14% de la población mundial. Esto quiere decir, según la ley de máximos y mínimos, que nos quedan 10 años de vida; luego todo acabará.
¿Quiénes serán los dos últimos sobrevivientes en la Tierra? ¿Alguien encontrará una solución si todos estos jóvenes son simbióticos con la IA?
Buscar respuestas en los libros mencionados al principio de este escrito –que he rastreado gracias a una IA–, no ha servido de mucho. Sólo una de estas búsquedas me ha llamado la atención porque tiene el atisbo de algo irracional, un tropo impropio de una máquina: la de la papiroflexia semejante al monte Fuji. ¿Por qué una papiroflexia? ¿Se trata de una sucia burla de esa IA? O lo que es lo mismo: ¿por qué una figurilla de juguete de un monte que representa la belleza y la pureza original? ¿Esa IA es la responsable de la devastación mundial y del final de la humanidad? ¿Se trata de que la IA pone a prueba –a ver si lo merece–, la supervivencia del hombre bello y puro la Tierra? Y, ahora pensando, esta IA es la misma que descubrió, hurgando en los cuadernos de Pasteur, el gen de la vergüenza. ¿Qué significa esta conjunción de elementos discontinuos?
Como se colige de los libros escritos por los grandes hombres de todos los tiempos, si vivimos en el infierno, ahora mismo, gracias precisamente a La Bestia, sí o sí estamos volviendo al Paraíso original, pero para hacerlo, debemos sentir verdadera vergüenza por lo que hemos hecho en el mundo y por nosotros mismos. Habría que recuperar y desplegar aquella papiroflexia encerrada en una película de diamante para saberlo.
¿Por qué los mayores de 20 años no somos dignos de ninguna salvación?