Memoria 106

Memoria 106

 

 

19.08.2025 De viajar. En Washington, no empezamos bien. Una vez desembarcados nos dimos cuenta de que el suburbio, donde estaba el Airbnb, estaba a 20 millas largas del down town y fuera de eso era un en barrio no muy recomendable. El entorno de la casa no me gustó: no tan limpio el sector y matas crecidas, poco comercio cerca y pocos restaurantes y mi hermana y yo queríamos comprar frutas, sobre todo. La casa en sí, de dos pisos, tenía el jardín muy descuidado y tocaba entrar por la parte trasera, y me dio mala espina de que el apartamento resultara espantoso. Pues no. Era amplio y grande, con buena dotación. Lo malo llegó a la hora de descansar: las camas tenían colchones de agua y era imposible, al menos en mi habitación, apagar el aire acondicionado. Fuera de eso venía mucho ruido de afuera por la cantidad de vehículos que pasaban por la calle de doble vía. Yo pude dormir más o menos, mi hermana no, que se levantó fastidiada. Llamó a la persona responsable, puso quejas, pidió la restitución del dinero y dijo que no nos quedáramos ahí por nada. Encontró el hotel Tabard inn, en el down town, que resultó de lo mejor y salió más barato, según ella, que el Airbnb.

En todo caso, ver aquel barrido a la afueras de Washington y caminar por el sector, pues en la tarde fuimos a buscar comida y a caminar, porque sí, porque ella y yo coincidimos en que nos gusta caminar y ver más de cerca la ciudad, fue provechoso. En las grandes ciudades que he conocido y sus barrios pocos recomendables las personas que allí viven tienen las mismas prácticas y se comportan más o menos de la misma manera: jardines asilvestrados, casas a las que les falta mantenimiento, calles rotas, basura, gente que anda por la calle como sin un propósito determinado, carros abandonados o de ediciones viejas, negocios de poca monta y trenes vetustos. Y, al menos en esa ciudad y en aquel barrio, edificios de apartamentos y comercio con una arquitectura tipo colmena, de baja calidad. No vi delincuencia, sí un par de indigentes, pero no más. Por esos días justamente Trump decidió militarizar la ciudad por el alto índice de delincuencia, pero no vi ningún soldado, ni siquiera cuando recorrí a pie el sector de los museos, el Potomac y las inmediaciones de la Casa Blanca.

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