Memoria 149
03.06.2026 Topología del relato criminal. Ayer por la mañana por fin le entregué a Santiago el pdf con 77 nuevas correcciones. La semana pasada, había detectado 268 fallas y no me esperaba que, con esta nueva revisión, hubiera tanta piedrita con qué tropezar. Esto significa, ni más ni menos, que tendré todavía que releer el libro al menos 3 veces más. Cuando se lo comenté a mi mujer ayer durante el almuerzo, dijo que yo estaba haciendo de escritor, corrector de estilo y editor, que era normal. Pero esto es algo que sé perfectamente, pues no es la primera vez que lo hago. Aunque viéndolo bien, en cierto sentido sí es la primera vez. Es la primera vez que edito un libro creativo – teórico mío (con libros de otros hay una responsabilidad distinta, pues no soy su autor) y me da terror que haya errores ‘imperdonables’, y no puedo permitirme que los haya, al menos en el manejo técnico del libro. Mi libro, del que pienso mandar a imprimir entre 50 y 100 ejemplares, debe quedar lo más perfecto posible en todos los detalles, no sólo porque soy perfeccionista, sino porque, a estas alturas de la vida, debo que emplearme a fondo usando todos mis conocimientos para la confección de un libro de calidad y no puedo dar ningún paso en falso.
Que Santiago aún no me haya devuelto el pdf ha generado, literalmente, un descanso mental que me ha refrescado muchísimo. En cierto sentido, no quiero que Santiago me devuelva el libro hoy, necesito alejarme de él desde hoy y el fin de semana. Siento un agotamiento. Aunque, conociéndolo, seguro me lo envía hoy apenas termine la cubierta.
Pero, en el fondo, si actúo de esta manera obsesiva con el libro, es porque, de alguna manera, siento miedo del libro. O mejor, miedo no, terror. ¿Qué le voy a decir a la gente cuando lo presente en sociedad? Sinceramente no lo sé. ¿Qué le diría a un auditorio X sobre ese libro que, a la hora de la verdad, es un trabajo personal? Me aterra pensar qué decir. Pues si fuera sólo para escritores en ciernes o experimentados, creo que la presentación sería más fácil, pues no es un libro para el público, es un libro para escritores y especialistas, y si llegara a decir eso en un auditorio o librería común, las personas del público en general saldrían corriendo apenas yo abriera la boca. En fin.
Lo otro. Tampoco puedo descansar cuando apruebe libro para Amazon. Como pienso hacer una edición aquí con otro formato, ese es otro proceso que consumirá al menos 2 o 3 semanas, y mientras tanto, desesperando con la versión en inglés. Como sabía que esto iba a ser un chicharrón, como se dice, por eso no me había decidido a nada.
¿He logrado algo con este libro? Es probable que sí. Quizá podría jactarme de que al menos planteo asuntos que antes nadie había vislumbrado: 1, qué es escribir narrativa de primer nivel, 2, cómo poner en el centro del debate la literatura colombiana desde sus inicios, 3, cómo debería pensarse el desarrollo de la literatura colombiana desde sus inicios en el siglo xvi, 4, por qué nadie, de manera rigurosa, como lo intento yo, ha considerado acercarse al tema de la literatura popular (Folklore, pensando en Jackobson), y por consiguiente de las ‘causas célebres’ para rastrear mejor el desarrollo de la literatura colombiana durante el siglo xix, y por tanto del s. xx, 5, por qué no plantearse la pregunta del por qué en 200 años la literatura colombiana no ha tenido un desarrollo mayor, 6, y por qué un subgénero, como el criminal policial, en América latina -la excepción son Argentina y México- no es todo un género, 7, esta poética, al rastrear los conceptos de creación literaria narrativa en perspectiva histórica, es lo bastante amplia y proporciona elementos para entender el desarrollo de una literatura cualquiera…