Autor: Germán Gaviria Álvarez
País: Colombia
Año: 2026
Palabras: 479 (sin el título)
Idioma: Español
Género: Ficción
Subgénero: Cuento | cuento breve
Temas: ficcionalizar | creación literaria | idea de Dios
Ideas generadoras de este cuento: Escribí este cuento tras leer un pasaje de la biografía que hace Joseph Frank de Dostoievski, en el que Dios convierte en ángeles a los pobres niños vagabundos que mueren congelados por el frío en las calles de la ciudad. Pero, me pregunté, ¿por qué iba a dejar que fuese engendrado y ya desde el nacimiento y durante sus pocos años de existencia sólo pasaba miserias?, ¿por qué Dios iba a dejar que un niño sufriera y muriera para luego convertirlo en ángel?
Tiene que ser un Dios perverso, tuvo que preguntarse Dostoievski, y esta pregunta es el germen de su duda acerca de la naturaleza y de la existencia de Dios. Pero no puede permitirse dudar de esto ni mucho menos de la integridad moral de Dios.
¿Y si fue un olvido? La idea de un olvido de Dios tiene un contraste profundo con el remordimiento de un hombre (Dostoievski) o, lo que es lo mismo, con la incapacidad humana para olvidar un mal comportamiento o algo importante que debió haber hecho e intenta resolverlo en la escritura…
De este cuento sólo hice una versión y algunos retoques.
Palabras clave: vida | amor | remordimiento | escritura
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El olvido
En un esbozo de cuento titulado “Un niño en una fiesta de navidad” que Dostoievski hace en enero de 1876 en su Diario de un escritor, hay una escena en la que todos los niños abandonados en los portales de gente adinerada, huérfanos, vagabundos y pequeños delincuentes y han fallecido de hambre o congelados, son resucitados en el Paraíso y convertidos en ángeles. Hasta ahí, llega el esbozo de Dostoievski. Sin embargo, en una carta apócrifa dirigida a su esposa Anna y hallada sólo hasta 1935, Dostoievski reconoce que, entre todos aquellos niños convertidos en ángeles, falta uno: el que él vio una noche de diciembre cuando llevaba a su hija pequeña al baile anual de navidad para niños del Club de los Artistas de San Petersburgo, fiesta famosa por el lujo, el tamaño y el esplendor del árbol de navidad. El ángel que faltaba era el del niño que estaba en la acera, asomándose a la ventana del Club de los Artistas, temblaba de hambre y de frío, y la honda desolación de su rostro se imprimió para siempre en la memoria de Dostoievski, pero, por estar al lado de su hija, no hizo nada de inmediato. Sin embargo, esa misma noche, cuando dejó a su hija en casa y salió a buscarlo para darle abrigo y algo de comer, no lo encontró en ninguna parte y se llenó de remordimiento. La cosa fue a peor al día siguiente, pues al pasar de nuevo por allí en busca del niño, vio el corrillo de gente y a dos policías que se ocupaban del cadáver. Lo habían sacado de un rincón en donde se había guarecido y estaba congelado.
¿Por qué ese niño no fue convertido en ángel? ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Algún demonio maligno le estaba jugando una muy mala pasada, al punto de ponerlo a dudar de su fe en Cristo?
En la carta a su esposa, dice que, si bien todo lo del esbozo del cuento proviene de su imaginación y de la realidad –leyó la noticia del deceso en el periódico y jamás conoció al niño–, sólo puede pensar que ese niño era Jesucristo mismo y lo estaba probando, a él, a Fiodor Dostoievski y al mes, justo a finales de enero del año siguiente, no hizo nada más que escribir el esbozo que tampoco fue un cuento como se debe, pues nada más dudar de Cristo, era tanto como dudar de su talento como escritor.
La verdad, así como no son posibles los milagros en la tierra, éstos sólo son posibles en el mundo literario, y aquel niño congelado, jamás convertido en ángel, no era más que un olvido de Cristo y un recuerdo de Dostoievski que luchaba contra el remordimiento y su capacidad para escribir, pues ese ‘olvido’ lo seguía viendo todos los días vagando por las calles de la ciudad…