Memoria 119

Memoria 119

 

 

05.02.2026 Continuidad de las formas dispersas I. Ayer me levanté con la intención de trabajar en esta novela. La puse en el ‘escritorio’ del computador en diciembre último con para re-escribirla, pues considero que es una excelente novela. Pero, ¿quería comprobar mi súper trabajo de 2017-2020 y hacer ‘carpintería’ o hacer edición y revisarla a fondo? Sin duda, lo segundo. Y seguramente, por eso mismo, ayer en la mañana, cuando volví de dejar a mi mujer en el aeropuerto y me senté a trabajar, literalmente no pude. Apenas leí la primera línea, supe que tenía que rehacer toda la entrada, y me llené de desaliento. Ni siquiera leí la página completa, a sabiendas que tenía, sí o sí, que pensar muy seriamente en toda la estructura, el estilo, y por supuesto, el lenguaje, y no solamente esto, sino reelaborar gran parte, si no todas esas 386 páginas. Desalentado, dejé de lado esa dizque ‘excelente novela’, y me puse a hacer otras cosas.

Esta mañana tampoco pude. No me sentía con fuerzas suficientes, a pesar de que tengo el apartamento para mí solo y no puede haber mejores condiciones para ponerme a trabajar de manera profesional. En vez de eso, me puse a leer la biografía de Dostoievski a ver si encontraba algo allí que me ayudara. El caso es que este autor todos los días debía escribir para pagar el arriendo, sostener a su mujer y a sus dos hijos pequeños e hijastros y cubrir deudas. Tenía que trabajar duro y punto, lo que muchas veces le faltaba era tiempo y tranquilidad. Es lo que debo hacer, trabajar, y dejar de quejarme.

Tomando un nuevo impulso, me puse a revisar las versiones anteriores de Continuidad guardadas en una USB y no puedo negar que la calidad de la escritura de 2017 es mejor que la de la última versión. En la versión de 2024, hay tal manoseo de la escritura, que la volví rígida, seca, artificiosa, con poca o ninguna verosimilitud. Claramente, es una birria. Sé que se rescatan muchos pasajes, pero no se trata de pescar aquí y allá ni de rescatar nada. Se trata de volver a empezar. Lo particular es que no sé por dónde ni qué hacer; es posible que mantenga la misma estructura, pero, nada más leer el comienzo de un capítulo archivado, me di cuenta de que a lo mejor no.

En todo caso, sé que necesito mucha fuerza interior para lograrlo. Mucha, y tengo miedo de no tenerla.

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